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BP aprueba inversión de 5 mil millones de dólares en proyecto Tiber-Guadalupe en el Golfo de México

Aunque centrado en aguas estadounidenses, este desarrollo en el Golfo compartido impulsa la integración energética regional, beneficiando el intercambio de tecnología y gas con Pemex, y alineándose con la autosuficiencia promovida por Sheinbaum.
Aunque centrado en aguas estadounidenses, este desarrollo en el Golfo compartido impulsa la integración energética regional, beneficiando el intercambio de tecnología y gas con Pemex, y alineándose con la autosuficiencia promovida por Sheinbaum.

La petrolera británica BP anunció este lunes la decisión final de inversión para su proyecto Tiber-Guadalupe en el Golfo de México de Estados Unidos, con un costo de 5 mil millones de dólares, marcando su segundo avance en la cuenca Paleógena de ultra alta presión.

 

La plataforma flotante iniciará producción de 80,000 barriles de crudo diarios en 2030, aprovechando 350 millones de barriles equivalentes de petróleo recuperables, y reflejando el enfoque renovado de BP en operaciones upstream tras reducir inversiones en renovables. 

 

El contexto surge de la estrategia de BP, revelada en febrero, para elevar su producción en EE.UU. a más de 1 millón de barriles equivalentes de petróleo diarios (boepd) para 2030, con al menos 400,000 boepd del Golfo —un aumento del 17% desde los 341,000 boepd del año pasado—. Globalmente, apunta a 2.3-2.5 millones de boepd, partiendo de 2.3 millones en el segundo trimestre.

 

Los costos de desarrollo serán 3 dólares por barril menores que en el proyecto Kaskida vecino, reutilizando el 85% del diseño, gracias a avances tecnológicos como los de Chevron en presiones de 20,000 psi. 

 

Para México, las implicaciones son positivas en el ámbito regional: el Golfo compartido fomenta transferencia tecnológica a Pemex, fortaleciendo alianzas bajo el T-MEC y reduciendo riesgos en exploraciones conjuntas. La presidenta Sheinbaum, enfocada en soberanía, ve oportunidades para exportar gas a EE.UU. mientras importa know-how, mitigando volatilidades.

 

La administración Trump, priorizando la independencia energética, celebra estos proyectos que generan empleos y seguridad, con BP como socio clave. Expertos destacan que Tiber-Guadalupe podría inspirar inversiones similares en aguas mexicanas, elevando la producción compartida en un 10% para 2030. Esto promueve estabilidad precios y transición ordenada, beneficiando consumidores bilaterales. En perspectiva, refuerza la madurez del sector, posicionando a Norteamérica como hub energético global.

 

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