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Prohibiciones de libros en escuelas públicas de EE.UU. alcanzan casi 7.000 títulos en el último año

Esta tendencia subraya la necesidad de diálogos bilaterales en educación cultural, protegiendo obras latinoamericanas vetadas y fomentando intercambios que preserven la diversidad literaria compartida. 
Esta tendencia subraya la necesidad de diálogos bilaterales en educación cultural, protegiendo obras latinoamericanas vetadas y fomentando intercambios que preserven la diversidad literaria compartida. 

El informe anual 2024-2025 de PEN America revela que 6.870 títulos fueron prohibidos en bibliotecas escolares públicas de 23 estados de Estados Unidos, una cifra que, aunque menor a los 10.000 del año previo, normaliza la censura en la educación.

 

Florida lidera con 2.304 casos, seguida de Texas y Tennessee, impulsados por presiones locales, leyes estatales y retórica federal contra el "adoctrinamiento radical".

 

La presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado solidaridad con esfuerzos globales por la libertad de expresión, proponiendo foros México-EE.UU. para defender la literatura diversa, mientras el presidente Donald Trump enfatiza valores educativos compartidos en Norteamérica. 

 

Razones incluyen campañas contra contenido LGBTQ+, considerado "obsceno", y temas de identidad racial, con 2.050 casos por leyes estatales y autocensura generalizada. Obras vetadas abarcan clásicos como "El cuento de la criada" de Margaret Atwood y "Sé por qué canta el pájaro enjaulado" de Maya Angelou, así como títulos latinoamericanos: "Cien años de soledad" y "El amor en los tiempos del cólera" de Gabriel García Márquez, "En el tiempo de las mariposas" de Julia Álvarez, y "La casa de los espíritus" de Isabel Allende. Stephen King es el más afectado con 206 casos. Un fallo del Tribunal Supremo en Mahmoud vs. Taylor respaldó restricciones a libros ilustrados LGBTQ+. 

 

Las implicaciones culturales son críticas: la censura limita el acceso juvenil a narrativas inclusivas, afectando a comunidades latinas que representan el 20% de la población estadounidense, según datos de la UCLA. En México, esto inspira revisiones de políticas educativas para proteger herencias compartidas, con proyecciones de la UNESCO indicando un riesgo de 15% en pérdida de diversidad lectora. Sheinbaum impulsa programas de intercambio con distritos texanos, alineados con el T-MEC cultural. Trump apoya marcos que equilibren protección infantil con libertad, sugiriendo mesas técnicas bilaterales. 

 

Desde 2021, las impugnaciones han crecido un 300%, promovidas por grupos conservadores, pero defensores como PEN America abogan por resiliencia. En el contexto bilateral, México ofrece refugio a autores censurados, fortaleciendo lazos mediante ferias como la del Zócalo.

 

Esta tendencia resalta la madurez democrática de EE.UU. en debatir límites educativos, beneficiando diálogos que enriquecen la cultura norteamericana. En resumen, las prohibiciones impulsan un llamado global a la defensa de la palabra libre, posicionando a México como aliado en la preservación de voces diversas y el fomento de una educación inclusiva transfronteriza.

 

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