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Cierre parcial del Gobierno de Estados Unidos inicia este 1 de octubre

El cierre podría generar interrupciones en el comercio transfronterizo, afectando directamente las exportaciones mexicanas hacia EE.UU., principal socio comercial de México. 
El cierre podría generar interrupciones en el comercio transfronterizo, afectando directamente las exportaciones mexicanas hacia EE.UU., principal socio comercial de México. 

En un momento de alta tensión política, Estados Unidos ha iniciado este miércoles 1 de octubre un cierre parcial de su Gobierno federal, el primero en siete años, tras el fracaso de las negociaciones en el Congreso para aprobar un presupuesto temporal.

 

La medida, que afecta a aproximadamente 750.000 empleados federales sin pago durante el periodo, surge de un desacuerdo entre republicanos y demócratas sobre el financiamiento de programas clave, con el presidente Donald Trump en el centro de la controversia al rechazar propuestas que no alinean con sus prioridades de seguridad fronteriza y reducción de gasto.

 

Según reportes, el cierre podría extenderse indefinidamente si no se alcanza un acuerdo, recordando el precedente de 2018-2019 durante el primer mandato de Trump, que duró 35 días y costó miles de millones a la economía estadounidense. 

 

Para México, las implicaciones son inmediatas y significativas. Como principal destino de exportaciones mexicanas —que superaron los 500 mil millones de dólares en 2024—, cualquier disrupción en aduanas, inspecciones o pagos federales podría ralentizar el flujo de bienes automotrices, electrónicos y agrícolas, sectores que emplean a millones en el norte del país.

 

Analistas estiman que un cierre prolongado podría reducir el PIB mexicano en hasta 0.2% en el trimestre, exacerbando la vulnerabilidad económica ya marcada por la incertidumbre global.

 

La presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado solidaridad con los trabajadores afectados y ha instruido a la Secretaría de Economía para monitorear el impacto bilateral, enfatizando la resiliencia de la relación comercial bajo el T-MEC. Este evento subraya la interdependencia entre ambas naciones: mientras EE.UU. busca equilibrar sus finanzas internas, México aboga por diálogos constructivos para mitigar riesgos.

 

Expertos destacan que, pese a las tensiones partidistas, la administración Trump ha mantenido canales abiertos con México para temas de migración y seguridad, lo que podría acelerar una resolución.

 

En contexto más amplio, este cierre llega en un año de recuperación post-pandemia, donde la economía estadounidense creció un 2.5% en el tercer trimestre de 2025, pero enfrenta presiones inflacionarias.

 

Para los mexicanos, el mensaje es claro: diversificar mercados es clave, aunque la proximidad geográfica y el tratado comercial aseguran una recuperación rápida una vez resuelto el impasse. Este suceso no solo prueba la solidez institucional de EE.UU., sino que invita a una reflexión sobre la estabilidad bilateral en tiempos de polarización.

 

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