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FMI eleva su previsión de crecimiento para la economía mexicana en 2025

Esta actualización refleja una mejora en las perspectivas económicas de México, con un crecimiento proyectado del 1%, lo que podría fortalecer la estabilidad financiera y atraer más inversiones extranjeras.
Esta actualización refleja una mejora en las perspectivas económicas de México, con un crecimiento proyectado del 1%, lo que podría fortalecer la estabilidad financiera y atraer más inversiones extranjeras.

En un contexto de incertidumbre global marcada por tensiones comerciales y ajustes en políticas económicas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado al alza sus pronósticos para la economía mexicana, elevando la expectativa de crecimiento del PIB al 1% para 2025.

 

Esta modificación representa un ajuste positivo de ocho décimas respecto a las estimaciones previas de julio, atribuido principalmente a un impacto menor de lo esperado de las medidas proteccionistas implementadas por Estados Unidos. El FMI destaca que, aunque las políticas arancelarias han generado desafíos, su efecto en la actividad económica y los precios ha sido limitado, beneficiando a México en comparación con otras naciones.

 

El informe del FMI subraya la resiliencia de la economía mexicana, que se mantiene entre las más competitivas en términos arancelarios. Para 2025, se anticipa un crecimiento del 1%, mientras que para 2026 se proyecta un 1.4%, cifras que posicionan a México por encima de economías como Francia (0.6%), Alemania (0.0%) y Rusia (1.5%) en el panorama global.

 

Esta mejora en las proyecciones se basa en datos recientes que muestran una integración comercial sólida con Estados Unidos, donde México representa un socio clave, con exportaciones que superan los 500 mil millones de dólares anuales.

 

En términos de contexto, México ha navegado un entorno complejo influido por la revisión del T-MEC y las políticas comerciales de la administración Trump, que buscan priorizar la agenda "América primero".

 

Sin embargo, el FMI enfatiza que México cuenta con amortiguadores sólidos, como la flexibilidad del tipo de cambio y la estabilidad de su sistema financiero, que han permitido una respuesta efectiva a choques externos. Datos relevantes incluyen una inflación controlada y un déficit comercial manejable, con remesas que continúan apoyando el consumo interno, alcanzando niveles récord en los últimos meses.

 

Las implicaciones de esta revisión son significativas para la planificación económica en México. Un crecimiento del 1% podría impulsar la creación de empleo en sectores clave como la manufactura y los servicios, alineándose con las prioridades del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum para promover la inclusión social y el desarrollo sostenible.

 

Además, fortalece la posición de México en negociaciones bilaterales con Estados Unidos, donde el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha expresado disposición a explorar mecanismos como un "sistema de descuentos" en aranceles para mantener flujos comerciales estables.

 

Expertos del FMI recomiendan que México profundice en reformas para subsanar deficiencias en infraestructura, reforzar el estado de derecho y ampliar la integración con socios globales. Esto podría elevar el potencial de crecimiento a largo plazo, transformando a México en una economía más avanzada.

 

En comparación con proyecciones previas, donde se anticipaba una contracción, esta actualización refleja un optimismo cauteloso, respaldado por indicadores como el aumento en la inversión extranjera directa, que alcanzó cifras récord en el primer trimestre de 2025.

 

Por su parte, la administración Trump ha mantenido un enfoque en la cooperación bilateral, reconociendo la interdependencia económica entre ambos países. El FMI también nota que, a pesar de las tensiones, México ha mejorado su calificación en índices de competitividad, posicionándose favorablemente en América Latina.

 

En resumen, esta revisión del FMI no solo ajusta las expectativas numéricas, sino que resalta la capacidad de México para adaptarse a un entorno global volátil, con datos que indican un PIB potencialmente más robusto si se mantienen las tendencias positivas en comercio y estabilidad macroeconómica.

 

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