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Mes de la Herencia Hispana en EE.UU. se adapta a tensiones políticas

Las celebraciones fortalecen la identidad cultural mexicana en la diáspora, impulsando campañas de visibilidad que contrarrestan narrativas antiinmigrantes y generan 1.5 mil millones de dólares en impacto económico local.
Las celebraciones fortalecen la identidad cultural mexicana en la diáspora, impulsando campañas de visibilidad que contrarrestan narrativas antiinmigrantes y generan 1.5 mil millones de dólares en impacto económico local.

El Mes de la Herencia Hispana, que conmemora del 15 de septiembre al 15 de octubre las contribuciones de las comunidades latinas en Estados Unidos, inicia su segunda quincena con ajustes notables ante el clima político marcado por la reelección de Donald Trump y sus promesas de deportaciones masivas.

 

En ciudades como Chicago y Los Ángeles, donde residen 10 millones de mexicoamericanos, eventos como el Desfile de la Independencia Mexicana en Little Village —que reunió a 100 mil personas el 14 de septiembre— incorporan mensajes de resiliencia cultural, con murales y performances que fusionan tradiciones aztecas con hip-hop contemporáneo.

 

Según el Census Bureau, los hispanos representan el 19% de la población estadounidense (62 millones), y los mexicanos el 60% de ese grupo, contribuyendo con 2.5 billones de dólares al PIB vía consumo y mano de obra en sectores como agricultura y entretenimiento. 

 

El contexto es tenso: cancelaciones de festivales en Wauconda, Illinois, por temores a redadas de ICE, contrastan con la determinación de organizadores que, inspirados en el Grito de Dolores liderado por Sheinbaum el 15 de septiembre —el primero de una mujer presidenta—, promueven "fiestas seguras" con protocolos de apoyo legal.

 

Datos de la Hispanic Chamber of Commerce indican que estas celebraciones generan 1.5 mil millones de dólares anuales, pero el 25% de participantes reporta ansiedad por políticas trumpianas. Las implicaciones para México son bilaterales: remesas de la diáspora alcanzaron 65 mil millones de dólares en 2025, y eventos como el Festival Nacional Hispano en Washington D.C. —con danzas folclóricas y gastronomía oaxaqueña— fomentan puentes diplomáticos, alineados con la política exterior de "abrazo latinoamericano" de Sheinbaum.

 

Expertos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) advierten que sin protección cultural, la asimilación forzada erosionaría el 30% de la diversidad lingüística hispana. En México, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) respalda estos esfuerzos con campañas virtuales que alcanzan 5 millones de views.

 

A largo plazo, podría impulsar reformas en el T-MEC para incluir capítulos culturales, protegiendo expresiones como el Día de Muertos, exportado globalmente vía películas como "Coco" de Pixar. Críticos conservadores en EE.UU., como el senador Ted Cruz, cuestionan el "excepcionalismo hispano", pero encuestas de Pew Research muestran que el 70% de estadounidenses valora estas contribuciones.

 

Esta adaptación no solo preserva la herencia —desde el mole poblano hasta el muralismo de Diego Rivera— sino que humaniza la migración, recordando que la frontera es un continuum cultural. En resumen, el Mes de la Herencia Hispana transforma el miedo en afirmación, tejiendo la tela de una nación plural donde México late en el corazón de América.

 

Fuentes: 


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