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Mujeres expatriadas estadounidenses reinventan el "sueño americano" en la Ciudad de México

México se fortalece como destino de empoderamiento femenino, generando empleo y enriqueciendo la diversidad cultural en barrios como Roma y Condesa.
México se fortalece como destino de empoderamiento femenino, generando empleo y enriqueciendo la diversidad cultural en barrios como Roma y Condesa.

En un fenómeno que redefine las dinámicas migratorias bilaterales, miles de mujeres estadounidenses han elegido la Ciudad de México como epicentro para un "reinicio vital", escapando del agotamiento laboral y buscando oportunidades creativas en un entorno más asequible y vibrante.

 

Según datos gubernamentales, en 2024 se emitieron 56% más permisos de residencia temporal para estadounidenses en la capital mexicana comparado con 2019, y en los primeros siete meses de 2025, 3.7 millones de turistas femeninas de EE.UU. visitaron el país, superando a los hombres por medio millón, con CDMX como principal polo tras Cancún.

 

Este éxodo, impulsado por la pandemia, transforma vecindarios como Condesa y Roma en enclaves expat donde el inglés resuena en cafés y proliferan restaurantes al estilo americano, junto a prácticas esotéricas como ceremonias de cacao y baños de sonido, apodadas "The Tuluminati".

 

Mujeres como Hannah McGrath, de 35 años originaria de Los Ángeles, relatan haber encontrado en México "nada más que posibilidad y potencial" tras crisis personales, fundando negocios como terapias somáticas o heladerías como Amorcita de Anna-Rose Lim, que emplea locales y fusiona sabores mexicanos con toques innovadores.

 

Redes como Hermanas, nacida en un chat de WhatsApp, ofrecen apoyo holístico y subarrendos, fomentando sororidad transfronteriza.

 

En contexto de tensiones culturales, surge resentimiento local por gentrificación: rentas duplicadas en estas zonas desplazan a residentes mexicanos, generando protestas con grafitis como "Aprende español, perro" y "La gentrificación es colonización".

 

Expertos destacan ironías, como la percepción de seguridad para expats mientras mujeres mexicanas enfrentan altos índices de violencia letal. Implicaciones para México incluyen beneficios económicos —empleos en clases de baile, mezcal y mercados— alineados con la agenda de la presidenta Claudia Sheinbaum para turismo cultural inclusivo, pero también desafíos de equidad urbana.

 

Para EE.UU., representa una inversión en bienestar femenino, con retornos en carreras avanzadas y narrativas de resiliencia. Esta migración bidireccional enriquece el intercambio cultural, promoviendo fusiones como eventos de "círculos de útero" seguidos de gelato, y subraya la necesidad de políticas que mitiguen desigualdades, fortaleciendo lazos binacionales éticos y sostenibles.


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