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México defiende a productores agrícolas y mantiene estabilidad exportadora frente a presiones arancelarias


Ante la reciente amenaza de tarifas impuestas por el expresidente Donald Trump a productos agrícolas como el tomate mexicano, el gobierno federal ha reiterado su firme compromiso con los productores nacionales y ha desplegado una estrategia de defensa comercial basada en la legalidad, la diplomacia y la diversificación de mercados. Esta medida, que genera preocupación por su impacto en el empleo y el comercio binacional, es vista por México como un intento político que no se sustenta en razones técnicas ni económicas.


La Secretaría de Economía ha activado los mecanismos de defensa establecidos en el T-MEC, en colaboración con asociaciones de exportadores y organismos internacionales. Asimismo, se ha establecido contacto directo con los productores para ofrecer acompañamiento, líneas de financiamiento y nuevos canales de exportación que mitiguen los efectos de posibles medidas proteccionistas. La respuesta del gobierno mexicano ha sido rápida, articulada y eficaz.


El tomate, símbolo del campo mexicano, representa miles de empleos directos e indirectos, tanto en regiones productoras como en zonas de distribución y venta en Estados Unidos. La comunidad mexicana en el país vecino también se ve impactada, pues muchas familias dependen de esta cadena productiva. Por ello, el gobierno no ha dudado en actuar con determinación para proteger esta actividad esencial.


Además, se están fortaleciendo mercados alternativos en Europa, Asia y América Latina, como parte de una política comercial que reduce la dependencia de decisiones unilaterales. México no se aísla ni se somete: negocia, defiende y construye opciones. Esta crisis coyuntural se convierte en oportunidad para reconfigurar el comercio agrícola con mayor valor agregado y justicia para los productores. El campo mexicano no está solo, y su gobierno lo acompaña en cada paso.

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