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México lidera el monitoreo global contra pruebas nucleares con tecnología avanzada

Esta iniciativa posiciona a México como actor clave en la seguridad nuclear internacional, fortaleciendo su soberanía tecnológica y contribuyendo a la no proliferación, lo que podría atraer colaboraciones con EE.UU. en materia de desarme.
Esta iniciativa posiciona a México como actor clave en la seguridad nuclear internacional, fortaleciendo su soberanía tecnológica y contribuyendo a la no proliferación, lo que podría atraer colaboraciones con EE.UU. en materia de desarme.

En un avance significativo para la ciencia y la diplomacia, México ha consolidado su rol en el Sistema Internacional de Vigilancia (SIV) de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO), bajo el liderazgo de la Dra. Xyoli Pérez Campos, investigadora de la UNAM.

 

Desde 2023, Pérez Campos dirige esta red global compuesta por 337 instalaciones en 89 países, diseñada para detectar pruebas nucleares subterráneas, submarinas o atmosféricas mediante estaciones sísmicas, hidroacústicas, infrasonoras y de radionúclidos. México aporta tres estaciones sísmicas auxiliares en La Paz, Matías Romero y Tepich, una hidroacústica en Isla Socorro y una de radionúclidos en Guerrero Negro, Baja California Sur.

 

Estos sitios transmiten datos en tiempo real al Centro Internacional de Datos en Viena, permitiendo verificar el cumplimiento del tratado y alertar sobre actividades sospechosas. Este sistema no solo sirve para fines de seguridad, sino que ofrece aplicaciones civiles como el monitoreo de sismos, tsunamis y fenómenos atmosféricos, beneficiando la prevención de desastres en regiones vulnerables.

 

Políticamente, esto refuerza la postura de México como promotor del desarme nuclear, en un contexto donde tensiones globales, incluyendo disputas con EE.UU. sobre control armamentístico, exigen cooperación multilateral.

 

La administración de Claudia Sheinbaum ha enfatizado el uso de tecnología nacional para soberanía, alineándose con acuerdos bilaterales como el TMEC, que incluye cláusulas sobre innovación tecnológica. Expertos destacan que esta red podría mitigar riesgos de proliferación en América Latina, donde México lidera en no posesión de armas nucleares. Las implicaciones incluyen mayor inversión en ciencia aplicada, con un presupuesto estimado en millones de dólares para mantenimiento, y potenciales alianzas con EE.UU. para intercambio de datos sísmicos.

 

Sin embargo, desafíos como la financiación y la capacitación técnica persisten, urgiendo políticas que integren educación STEM para sostener este liderazgo. Este desarrollo proyecta a México como un puente entre ciencia y paz global, en un momento donde la ONU advierte sobre renovadas amenazas nucleares.

 

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