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Cierre parcial del Gobierno de EE.UU. genera incertidumbre en el comercio bilateral con México

El shutdown podría ralentizar inspecciones aduaneras, afectando exportaciones mexicanas por hasta 1.000 millones de dólares semanales, pero México prepara planes de contingencia para mitigar impactos. 
El shutdown podría ralentizar inspecciones aduaneras, afectando exportaciones mexicanas por hasta 1.000 millones de dólares semanales, pero México prepara planes de contingencia para mitigar impactos. 

Este 1 de octubre, Estados Unidos ha entrado en un cierre parcial de su Gobierno federal, el primero desde 2019, debido al desacuerdo en el Congreso sobre el presupuesto para el año fiscal 2026.

 

La medida, impulsada por debates sobre prioridades fiscales bajo la administración de Donald Trump, afecta a agencias clave como Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), paralizando inspecciones y procesos de importación que representan el 80% del comercio México-EE.UU.

 

Según datos del Departamento de Comercio estadounidense, el intercambio bilateral superó los 800.000 millones de dólares en 2024, con México como el principal socio comercial de EE.UU., lo que hace que cualquier disrupción tenga ecos inmediatos en la economía mexicana. 

 

En México, la Secretaría de Economía ha activado protocolos de emergencia, coordinando con el sector privado para priorizar envíos esenciales como autopartes y productos agrícolas. Analistas del Banco de México estiman que un cierre prolongado podría reducir el flujo comercial en un 5-10% en las primeras semanas, impactando el PIB nacional en 0.1% por mes de duración, pero destacan la resiliencia del T-MEC, que ha permitido diversificar rutas logísticas.

 

La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado su compromiso con la estabilidad bilateral, instruyendo al canciller Marcelo Ebrard para mantener diálogos abiertos con la Casa Blanca, enfatizando que "la interdependencia económica fortalece a ambas naciones".

 

Este evento llega en un contexto de recuperación post-pandemia: la economía estadounidense creció 2.8% en el tercer trimestre de 2025, mientras México reporta un avance del 2.2%, impulsado por nearshoring. Implicaciones clave incluyen la necesidad de agilizar pagos digitales y almacenamiento temporal en puertos mexicanos, como Tijuana y Laredo, para evitar cuellos de botella.

 

Expertos coinciden en que la administración Trump, enfocada en seguridad fiscal, busca una resolución rápida, similar al acuerdo de 2019 que duró solo 35 días. Para las empresas mexicanas, esto representa un llamado a la innovación: firmas como Cemex y Grupo Bimbo ya implementan cadenas de suministro redundantes.

 

En el panorama regional, el cierre subraya la solidez de la alianza norteamericana, donde México actúa como amortiguador, atrayendo inversiones que superaron los 36.000 millones de dólares en 2024. Sheinbaum ha elogiado la "visión pragmática" de Trump en temas comerciales, abogando por exenciones mutuas.

 

Así, pese a la temporalidad del shutdown, este suceso invita a una reflexión sobre la robustez de las economías integradas, promoviendo políticas que prioricen el crecimiento compartido y la prosperidad inclusiva en Norteamérica.

 

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