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Inflación al por mayor en Estados Unidos acelera en julio

Amenaza la recuperación económica mexicana al elevar costos de importaciones clave como combustibles y manufacturas, potencialmente incrementando la inflación interna y afectando el poder adquisitivo de los hogares.
Amenaza la recuperación económica mexicana al elevar costos de importaciones clave como combustibles y manufacturas, potencialmente incrementando la inflación interna y afectando el poder adquisitivo de los hogares.

La inflación al por mayor en Estados Unidos registró un aumento mensual más rápido de lo esperado en julio, con un incremento del 0.3% según el Índice de Precios al Productor (PPI) del Departamento de Trabajo, superando las estimaciones de analistas que preveían un 0.2%.


Anualmente, el PPI subió un 2.4%, impulsado por alzas en energía (1.2%) y servicios (0.4%), lo que señala presiones persistentes en la cadena de suministro pese a los esfuerzos de la Reserva Federal por enfriar la economía. Este dato llega en un momento crítico, justo antes de la reunión de la Fed en septiembre, donde se debate un posible recorte en las tasas de interés.

 

El contexto se remonta a la post-pandemia, donde disrupciones globales y conflictos como el de Ucrania han elevado precios de commodities. Datos relevantes incluyen un PPI subyacente (excluyendo alimentos y energía) que subió 0.2% mensual, acumulando 3.3% anual, lo que indica inflación estructural.


Para México, esto implica repercusiones inmediatas: como importador neto de bienes estadounidenses (más de 300 mil millones de dólares anuales), un dólar fortalecido por inflación alta podría encarecer insumos industriales, afectando sectores como la automotriz en Puebla y Baja California.


Implicaciones políticas abarcan un debate en el Banco de México sobre mantener tasas elevadas (actualmente en 11%), lo que podría frenar el crecimiento proyectado en 2.2% para 2025 por el INEGI, mientras Morena defiende programas sociales para mitigar impactos en los vulnerables.

 

Expertos de Moody's Analytics advierten que, si la inflación estadounidense no cede, podría retrasar recortes de tasas, elevando el costo del crédito para empresas mexicanas con deuda en dólares.


Económicamente, esto agrava desigualdades: el IPC mexicano ya subió 5.6% en julio, y un spillover podría añadir 0.5 puntos, según Citibanamex. A largo plazo, México podría beneficiarse acelerando la sustitución de importaciones vía nearshoring, atrayendo fábricas que eviten cadenas largas.


La presidenta Sheinbaum comentó que "vigilamos de cerca estos indicadores para proteger la economía familiar". Críticos opositores, como el PAN, urgen reformas energéticas para reducir dependencia.


Esta aceleración inflacionaria no solo complica la política monetaria binacional, sino que resalta la necesidad de diversificación comercial para México, promoviendo acuerdos con China y Europa. En última instancia, podría catalizar inversiones en energías renovables para estabilizar precios.


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