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México impone aranceles de hasta 50% a importaciones asiáticas para contrarrestar presiones comerciales de EE.UU.

Esta medida protege la industria automotriz mexicana y fortalece las relaciones con Estados Unidos, pero podría elevar costos para consumidores y generar tensiones con China, afectando la economía nacional.
Esta medida protege la industria automotriz mexicana y fortalece las relaciones con Estados Unidos, pero podría elevar costos para consumidores y generar tensiones con China, afectando la economía nacional.

En un movimiento estratégico para alinearse con las políticas comerciales de Estados Unidos y evitar posibles sanciones arancelarias, el gobierno mexicano anunció este 11 de septiembre de 2025 la imposición de aranceles de hasta el 50% en más de 1,400 productos importados de China y otros países asiáticos, con énfasis en automóviles, acero y otros bienes clave.

 

Esta decisión, que entra en vigor de inmediato, busca contrarrestar el dumping y las prácticas desleales de comercio que han inundado el mercado mexicano, según declararon funcionarios del Ministerio de Economía. El contexto radica en las crecientes presiones de la administración Trump, quien ha amenazado con tarifas adicionales si México no actúa contra el flujo de productos chinos que utilizan al país como puente para evadir impuestos estadounidenses.

 

Datos relevantes indican que México es el principal destino de exportaciones chinas en América Latina, con un valor de importaciones que superó los 100 mil millones de dólares en 2024.

 

Los aranceles específicos incluyen un 50% para vehículos automotores chinos, lo que podría beneficiar a fabricantes locales como aquellos en Puebla y Guanajuato, generando hasta 50,000 empleos adicionales en el sector, según estimaciones de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

 

Sin embargo, analistas advierten sobre implicaciones negativas: un aumento en los precios al consumidor de hasta un 20% en productos electrónicos y textiles, lo que agravaría la inflación que ya ronda el 4% anual. Además, China podría responder con retaliaciones, afectando exportaciones mexicanas como el tequila y el aguacate, valoradas en miles de millones.

 

Esta política refleja un giro en la diplomacia económica de México bajo la presidenta Claudia Sheinbaum, quien busca equilibrar la dependencia de China con la alianza estratégica con EE.UU., especialmente en el marco del T-MEC.

 

Expertos destacan que esta acción podría prevenir una guerra comercial mayor, pero implica riesgos para la cadena de suministro global. En términos de implicaciones a largo plazo, fortalece la soberanía industrial mexicana, pero exige inversiones en innovación para no depender de proteccionismo.

 

La medida ha sido aplaudida por sindicatos como la CTM, pero criticada por cámaras empresariales que temen una desaceleración económica. En resumen, este anuncio no solo redefine el comercio bilateral, sino que posiciona a México en el centro de la rivalidad geopolítica entre superpotencias, con potenciales beneficios en empleo pero desafíos en costos y relaciones internacionales.

 

Fuentes:

 


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