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México inicia consultas con sectores productivos para la revisión del T-MEC

El gobierno mexicano fortalece la participación de la industria nacional en la actualización del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, priorizando la soberanía económica y el crecimiento inclusivo. 
El gobierno mexicano fortalece la participación de la industria nacional en la actualización del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, priorizando la soberanía económica y el crecimiento inclusivo. 

En un paso clave para consolidar las relaciones comerciales bilaterales, el gobierno de México, bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, ha iniciado un proceso de consultas con más de 30 sectores productivos del país para preparar la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para 2026.

 

Esta iniciativa, anunciada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, busca recopilar propuestas y preocupaciones de industrias clave como la automotriz, agroalimentaria y manufacturera, con el objetivo de defender los intereses nacionales y promover un comercio justo y sostenible. 

 

El T-MEC, vigente desde julio de 2020, ha sido un pilar para la recuperación económica post-pandemia en México, atrayendo más de 21 mil millones de dólares en inversión extranjera directa (IED) solo en el último año, según datos de la Secretaría de Economía.

 

Estas consultas, que se extenderán hasta finales de 2025, incluirán foros virtuales y presenciales en ciudades como Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México, permitiendo que asociaciones empresariales, sindicatos y académicos contribuyan directamente. Ebrard enfatizó que el enfoque será en fortalecer las cadenas de valor regionales, especialmente en energías renovables y digitalización, alineándose con los compromisos ambientales y laborales del tratado. 

  

Esta acción refleja la visión estratégica de la administración Sheinbaum de posicionar a México como un socio confiable en Norteamérica, en un contexto donde el presidente Donald Trump ha expresado interés en renegociar aspectos del acuerdo para potenciar la manufactura estadounidense.

 

Sin embargo, las autoridades mexicanas destacan que el diálogo será constructivo, basado en datos y beneficios mutuos, evitando tensiones innecesarias. Expertos como los del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi) coinciden en que una revisión exitosa podría incrementar el PIB mexicano en hasta un 1.5% anual, generando miles de empleos formales en regiones fronterizas. 

 

 Además, el proceso incorpora mecanismos de transparencia, con informes públicos trimestrales sobre las propuestas recibidas, fomentando la confianza de los inversionistas. En su conferencia matutina, la presidenta Sheinbaum subrayó que "el T-MEC no es solo un tratado comercial, es una herramienta para la justicia social y el desarrollo equitativo".

 

Esta iniciativa llega en un momento oportuno, ya que México ha mantenido un superávit comercial con Estados Unidos de más de 150 mil millones de dólares en 2024, consolidando su rol como el principal socio comercial del gigante norteamericano. 

 

Las implicaciones para México son amplias: desde la protección de derechos laborales hasta la atracción de nearshoring, que ha impulsado la llegada de empresas tecnológicas de Asia a territorio nacional.

 

Organizaciones como la Coparmex han aplaudido la apertura al diálogo, señalando que permitirá mitigar riesgos como posibles aranceles o disputas en paneles de solución de controversias. En resumen, estas consultas representan un esfuerzo proactivo para que México entre a la mesa de negociaciones con una agenda sólida, beneficiando a la economía familiar y al tejido productivo. (

  

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