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México y EE.UU. firman acuerdo para desarrollo conjunto de IA en seguridad

Fortalece la soberanía tecnológica mexicana al acceder a avances en IA, pero aumenta la dependencia de protocolos estadounidenses, potencialmente afectando la privacidad de datos nacionales.
Fortalece la soberanía tecnológica mexicana al acceder a avances en IA, pero aumenta la dependencia de protocolos estadounidenses, potencialmente afectando la privacidad de datos nacionales.

En un movimiento estratégico que resalta la intersección entre política y tecnología, México y Estados Unidos firmaron un acuerdo bilateral para el desarrollo conjunto de inteligencia artificial (IA) aplicada a la seguridad pública y fronteriza.


El pacto, anunciado durante una cumbre virtual entre la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU., incluye la creación de un laboratorio binacional en Monterrey para algoritmos de detección de amenazas, como narcotráfico y migración irregular.


Este acuerdo surge en el contexto de tensiones políticas exacerbadas por la administración Trump, quien ha condicionado la cooperación tecnológica a mayores controles migratorios, presionando a México para alinear sus políticas con las de Washington. 


Datos preliminares de Secihti indican una inversión inicial de 100 millones de dólares, con un 40% aportado por México, proyectando generar 2,000 empleos especializados en IA para 2026. Para México, esto representa un avance en su agenda de soberanía tecnológica, alineada con el Plan Nacional de Desarrollo 2024-2030, pero también plantea riesgos: el 60% de los datos compartidos serán procesados en servidores estadounidenses, según expertos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conahcyt).


Las implicaciones incluyen mejoras en la eficiencia de la Guardia Nacional, reduciendo incidentes fronterizos en un 20% estimado, pero también críticas por posibles violaciones a la privacidad, con organizaciones como Amnistía Internacional denunciando vigilancia masiva. A largo plazo, podría posicionar a México como hub regional de IA, aunque depende de negociaciones para proteger información sensible.


La presidenta Claudia Sheinbaum calificó el acuerdo como "un paso hacia la modernización compartida", mientras opositores advierten sobre ceder control a EE.UU. Críticos en el Congreso mexicano exigen cláusulas de reciprocidad. En resumen, este pacto no solo acelera la adopción de IA en seguridad, sino que obliga a México a navegar entre beneficios tecnológicos y riesgos políticos, promoviendo un equilibrio en la relación bilateral para evitar dependencias asimétricas.  


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