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Trump ordena pintar de negro el muro fronterizo para disuadir a migrantes

Aumenta las tensiones migratorias en la frontera México-EE.UU., impactando directamente a miles de migrantes mexicanos al hacer más peligrosa y costosa la entrada irregular.
Aumenta las tensiones migratorias en la frontera México-EE.UU., impactando directamente a miles de migrantes mexicanos al hacer más peligrosa y costosa la entrada irregular.

El gobierno de Estados Unidos, bajo la dirección del presidente Donald Trump, ha iniciado la pintura de negro del muro fronterizo con México, una medida destinada a elevar la temperatura de la estructura metálica y disuadir a los migrantes de escalarla.


Según la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, el color negro absorberá más calor solar, haciendo que el muro alcance temperaturas superiores a los 60°C, lo que causaría quemaduras graves a quien intente tocarlo.


Esta iniciativa, anunciada el 20 de agosto y en ejecución inmediata, cubre secciones clave del muro de 3,145 km, construido principalmente durante el primer mandato de Trump para frenar la inmigración irregular.

 

Datos clave revelan que, desde el regreso de Trump al poder, los cruces irregulares han disminuido un 95% en algunos sectores, según la Patrulla Fronteriza, aunque organizaciones humanitarias como Human Rights Watch denuncian que esto incrementa los riesgos mortales, con más de 500 muertes reportadas en 2025 por deshidratación y exposición.


Trump justificó la medida como parte de su "guerra contra la migración ilegal", argumentando que desanima a "invasores" y ahorra recursos en detenciones. Implicaciones incluyen un nuevo centro de detención masiva anunciado por Noem, con capacidad para 10,000 personas, enfocado en deportaciones rápidas.

 

Para México, esta política agrava la crisis humanitaria en la frontera, donde ciudades como Tijuana y Ciudad Juárez albergan a miles de solicitantes de asilo. Expertos como el analista político Jorge Castañeda señalan que podría forzar a México a reforzar su propio control migratorio, bajo presión de aranceles o sanciones.


En contexto, el muro, originalmente plateado, ahora negro simboliza una escalada en la retórica antiinmigrante de Trump, quien insiste en que EE.UU. "sale perjudicado" en tratados con México. Organizaciones internacionales critican la medida como cruel e ineficaz, ya que migrantes optan por rutas más peligrosas a través del desierto.


México ha respondido diplomáticamente, con Sheinbaum proponiendo diálogos bilaterales para una migración ordenada, pero sin concesiones soberanas. Esta acción podría afectar el T-MEC, al tensionar el comercio bilateral de $800 mil millones anuales, y elevar el costo humanitario, con ONGs reportando un aumento del 30% en rescates de migrantes quemados o deshidratados.


En última instancia, la pintura negra no solo es un disuasivo físico, sino un mensaje político que profundiza la brecha entre ambos países, urgiendo a una reforma migratoria integral que priorice derechos humanos sobre barreras.


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