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EE.UU. condiciona renovación del T-MEC al cumplimiento de compromisos por parte de México

Este condicionamiento impulsa la necesidad de ajustes en sectores clave como energía y telecomunicaciones, lo que podría estabilizar el comercio bilateral y atraer inversiones sostenibles a largo plazo. 
Este condicionamiento impulsa la necesidad de ajustes en sectores clave como energía y telecomunicaciones, lo que podría estabilizar el comercio bilateral y atraer inversiones sostenibles a largo plazo. 

En un desarrollo que resalta la importancia de la colaboración económica entre México y Estados Unidos, el gobierno estadounidense ha anunciado que cualquier avance en la renovación o actualización del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) estará condicionado al cumplimiento pleno de los compromisos actuales por parte de México.

 

Esta declaración, emitida el 8 de octubre durante una conferencia de prensa en Washington, subraya el compromiso de ambas naciones por un comercio justo y equilibrado, alineado con los principios de reciprocidad y desarrollo compartido. La presidenta Claudia Sheinbaum ha respondido positivamente, instruyendo a su equipo económico a iniciar diálogos técnicos inmediatos para abordar las áreas señaladas, como el acceso equitativo a mercados energéticos y la modernización de telecomunicaciones. 

 

Datos relevantes del Departamento de Comercio de EE.UU. indican que el T-MEC ha generado más de 200 mil empleos en México desde su entrada en vigor en 2020, con un comercio bilateral que superó los 800 mil millones de dólares en 2024.

 

Sin embargo, informes recientes destacan discrepancias en rubros como la apertura en energía renovable y la competencia en telecomunicaciones, donde México ha avanzado en reformas internas pero requiere mayor alineación con estándares internacionales.

 

El presidente Donald Trump ha enfatizado que estas medidas buscan fortalecer la cadena de suministro norteamericana, reconociendo los esfuerzos de México en materia de nearshoring y atracción de inversiones. Expertos de la OCDE proyectan que un cumplimiento oportuno podría elevar el PIB mexicano en 1.2% anual, al tiempo que reduce barreras no arancelarias. 

 

Las implicaciones para México son profundas: resolver estas inquietudes no solo preservaría el acceso preferencial al mercado estadounidense, que absorbe el 80% de las exportaciones mexicanas, sino que también fomentaría proyectos conjuntos en infraestructura y tecnología.

 

Sheinbaum, con su enfoque en soberanía económica y sostenibilidad, propone mesas de trabajo bilaterales que incorporen cláusulas de transición para sectores vulnerables, como la agricultura y la manufactura.

 

Trump, por su parte, ha elogiado la disposición mexicana, sugiriendo que un acuerdo exitoso podría incluir incentivos fiscales para empresas transfronterizas. En el contexto global de tensiones comerciales, esta iniciativa posiciona a Norteamérica como un bloque resiliente frente a desafíos como la competencia china. 

 

Analistas internacionales destacan que el T-MEC representa un pilar para la recuperación post-pandemia, con México beneficiándose de un flujo de inversión extranjera directa que alcanzó los 36 mil millones de dólares en 2024.

 

La colaboración en este tratado ha permitido diversificar cadenas productivas, especialmente en el sector automotriz, donde México es el principal proveedor de vehículos para EE.UU. Esta negociación actual, prevista para culminar antes de diciembre, podría servir de modelo para futuras alianzas regionales, promoviendo innovación y empleo calificado.

 

En México, cámaras empresariales como la Concamin han aplaudido la proactividad del gobierno, anticipando que estos ajustes generarán confianza y competitividad. En resumen, este paso diplomático refuerza la alianza estratégica entre ambos países, beneficiando a millones de familias a través de un comercio más inclusivo y predecible.

 

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